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SALUDA DEL OBISPO
El Obispo de Orihuela-Alicante
¡Vamos a Lourdes! Con estas palabras nos alentamos para iniciar
nuestra Peregrinación Diocesana. Hace cuarenta y dos años
se puso en marcha la primera desde Orihuela-Alicante. ¡Vamos a Lourdes!,
para celebrar el 150º aniversario de la declaración del dogma
de la Inmaculada Concepción. Con mis palabras deseo invitaros a
preparar vuestro ánimo de peregrinos. Porque para ir a Lourdes
cada uno se prepara, al comenzar el camino.
¿A qué vamos a Lourdes?
Lourdes es lugar de encuentro: Lo fue de la Virgen
María con Bernardita. Desde aquel momento son incontables las personas,
que han acudido a Lourdes con esperanza y con fe para encontrarse con
María. Son gentes y gentes de todas las naciones, de todas las
lenguas, de modo ininterrumpido.
A Lourdes han caminado los enfermos. Son los peregrinos
más importantes y privilegiados. La Virgen es alivio sincero. Lo
que más se le pide a María no es la curación, sino
la esperanza. Lourdes es lugar de encuentro con la debilidad del hombre.
Este será el objetivo de nuestro Plan Diocesano de Pastoral para
el próximo curso.
En Lourdes nos encontramos con nosotros mismos.
La prisa se detiene. La vida se remansa. En Lourdes se reza y hay tiempo
para pensar.
Es también lugar de encuentro con la Iglesia.
Basta abrir los oídos para escuchar la oración de la Iglesia
en tantos idiomas, y abrir los ojos junto a María, para ver el
rostro de la Iglesia y percibir su alma, que vive de la fe, de la esperanza,
del amor, del servicio. La Iglesia, que es peregrina y que es samaritana
buena del sufrimiento del hombre. Allí hemos sentido tanta veces
y con fuerza nuestra Iglesia Diocesana.
Lourdes es lugar de encuentro con Dios. Buscamos
a María y nos encontramos con Jesucristo en la Eucaristía,
en el dolor de los enfermos, nos encontramos con Dios, y sentimos la presencia
del Espíritu, que a todos nos une. Lo encontramos en la oración
personal y comunitaria.
Vamos a Lourdes con el corazón abierto.
Al Ángel Gabriel la Virgen le dijo que se llamaba "esclava
del Señor". A Bernardita también le manifestó
su nombre: "Yo soy la Inmaculada Concepción". Es el nombre
que el pueblo le había puesto, y es el nombre que la Iglesia declaró
como dogma de fe en 1854. Cuatro años más tarde fueron los
encuentros de María con Bernardita.
Vamos a Lourdes, que es roca de esperanza. El
salmista llama a Dios "mi roca, mi baluarte". Es el recuerdo
de Cristo, piedra angular, que no podemos desechar. Es el recuerdo de
la Iglesia, que se edifica sobre Pedro. Es la certeza confirmada de que
María es roca firme de esperanza. "Esperanza nuestra".
¡Vamos a Lourdes! Para ir a Lourdes nos
preparamos. En Lourdes nos encontraremos. El milagro lo hace María.
Hagamos buena la peregrinación.
+Victorio Oliver Domingo
mayo 2004
SALUDA DE LA PRESIDENTA
VAMOS A LOURDES
De
nuevo está aquí el mes de Mayo... el mes de la Señora...
el mes de nuestra Madre y de nuevo, y como cada año aparecen los
carteles de la Peregrinación Diocesana con Enfermos a Lourdes...
De nuevo se pone en marcha todo... en las distintas delegaciones se abren
las inscripciones para ir a Lourdes, y aparecen los peregrinos, los enfermos,
los hospitalarios, los niños de la Hospi, nuestros sacerdotes,
las siervas, las monjas de otras ordenes... que nos acompañan cada
año. El equipo médico ya está esperando para revisar
cada expediente de enfermo que llega a la sede... todo está otra
vez empezando... se diría... que estaban al acecho, esperando que
llegue el mes de Mayo y aparezcan los carteles... que empiecen las inscripciones
para salir cada uno de su lugar, y ponerse en marcha, para ir a ver a
la Señora...
La Señora que nos espera cada año con los brazos abiertos
y las manos llenas de gracias, esas que muchas veces no le pedimos, y
que Ella sabe dar a manos llenas. La Señora que el Jueves 25 de
Marzo de 1858... Bernadette dice... “ELLA levantó su mirada
hacia el cielo, unió sus manos en signo de plegaria y que las tenía
extendidas y abiertas hacia el suelo... y me dijo... QUE SOY ERA LA INMACULADA
COUNCEPCIOU” en el dialecto biguordes.
Esto ocurrió cuatro años después que el Papa Pío
IX proclamó el dogma de la Inmaculada... Este año se celebra
el 150 aniversario de dicho evento, y nosotros vamos a Lourdes, el lugar
donde la Señora afirmó que era la Inmaculada Concepción.
Tenemos que llevar todas nuestras maletas llenas de los mejores sentimientos,
tenemos que ir a ponernos delante de la Señora y contarle todas
nuestras cosas, Ella... nos escucha siempre, tenemos que felicitarla,
tenemos que ver en el prójimo a esa persona que queremos tanto
pero que no ha podido venir, a esa otra que ya nunca nos va a acompañar...
porque ya no está... a esa otra que perdimos en el camino de la
vida y que queríamos tanto, a esa que cada mañana hace que
cada día sea más hermoso vivirlo, y que tanto se lo agradecemos...
a esa otra que cruzamos y que nos saluda... y que agradecemos tanto su
amabilidad, también a los que no nos quisieron, y que nos hicieron
daño... pero que hemos perdonado... en fin verlo como a un hermano,
que hay que querer y ayudar...
Y por último me queda desearos una feliz Peregrinación...
Ana Mª Banti Besa
Presidenta.
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