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SALUDA DEL OBISPO
El Obispo de Orihuela-Alicante

Queridos diocesanos:
Del 8 al 14 de julio próximos, peregrinaremos, un año más, con enfermos e impedidos, a Lourdes. Nos espera allí, cada vez, la Virgen de la Gruta. Y, en esta ocasión, también Bernardita, su confidente, la “vidente”, que supo ocultarse en sus últimos años en una Casa de las Hermanas de la Caridad de Nevers, para cuidar enfermos primeramente, siendo auxiliar de enfermería, y para tener más tarde “el empleo de enferma”, según su propio testimonio. Murió con 35 años en 1874. En 1925 fue beatificada y en 1933, canonizada.
Ella nos enseña a todos, explica Mons. Le Gall, Arzobispo de Toulouse, que “la alegría nace de la cruz, y que Bernardita desveló esta enseñanza, llevando una vida concreta, cargada de dificultades”. Como la nuestra, más o menos como la de todos.
Dedicada a la oración, sumisa siempre a la voluntad de Dios, al que quería, aceptaba y amaba, Santa Bernardita no vivió un solo instante de su vida sin amar. Este fue el secreto de su santidad personal, “una santidad de pobre”. Secreto que ayuda a orientar los pasos de tantos hermanos y hermanas, sanos o enfermos, también en pleno siglo XXI.
Animaos, pues, los que podáis hacerlo, y reservad, en medio de vuestras ocupaciones y tareas, que sé que son muchas, estas fechas (del 9 al 13, estancia allí). Y peregrinad con nosotros, “en familia”. Veréis maravillas quienes lo hagáis por vez primera, y cargaréis las pilas los que conocéis, tan bien como yo, esta rica y maravillosa experiencia pastoral. Más gozosa y provechosa, si se vive en familia, repito. En Lourdes brota, abundante y generosamente, el agua que apaga la sed! Os esperamos.
Con mi afecto, mi bendición, y en unión de oraciones,
+ Rafael Palmero Ramos
Obispo de Orihuela-Alicante
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